En Diario de una camarera, de Luis Buñuel, hay un personaje que se llama Joseph. Parece un hombre de orden. Habla de patria, de religión, de moral y de los suyos. Pero debajo de esa apariencia respetable, Buñuel enseña otra cosa. Odio al diferente, al extranjero, al pobre, a quien no encaja en su mundo estrecho.
El odio casi nunca se presenta diciendo que es odio. Se disfraza de seguridad, de sentido común, de defensa de la gente o de protección de los nuestros. Y estos días, en Aragón, estamos viendo discursos que no es que se parezcan demasiado a eso. Es que son eso.
Vox lleva semanas intentando incendiar la convivencia. Señala a menores que han llegado solos a nuestro país, criminaliza a personas migrantes y convierte la vulnerabilidad en sospecha. Cuando no se tienen respuestas, se buscan culpables. Y cuanto más débiles sean, más fácil resulta señalarlos.
Y es grave que Vox lo haga. Pero lo más grave es que el PP de Jorge Azcón se lo compre.
Estos días hemos visto comunicados del Gobierno de Aragón que no se limitan a informar. Sugieren, insinúan y establecen una asociación peligrosa entre migración y delincuencia. Tanto, que la Asociación de Periodistas de Aragón ha pedido a la Comisión de Deontología que los valore.
Una institución no puede utilizar su comunicación para estigmatizar. Un menor no acompañado no es un apestado. Es un menor. Una persona migrante no es una amenaza. Es una persona.
Por eso resulta tan llamativo escuchar a Jorge Azcón celebrar la visita del Papa León XIV a España mientras su Gobierno aplaude discursos que van en dirección contraria a cualquier mensaje humano sobre dignidad, pobreza, migración y fraternidad.
No se puede aplaudir al Papa por la mañana y comprar el discurso de Vox por la tarde.Vox ha elegido incendiar. Y el PP de Jorge Azcón se afana en comprar bidones de gasolina.
Buñuel sabía mirar donde otros preferían no mirar. Por eso sus películas siguen incomodando. Porque nos recuerdan que detrás de ciertas palabras solemnes puede esconderse algo muy oscuro.Y en Aragón, cuando el odio se disfraza de orden, conviene mirar bien. Hasta el fondo.
La dignidad humana no se negocia.
Feliz domingo y feliz semana a todos y a todas.