Bruselas, 18 de octubre de 2016.- Los Gobiernos de Aragón y Nueva Aquitania, respaldados por los agentes económicos, sindicatos y las cámaras de comercio, han presentado, ante representantes de la Comisión de Transportes y eurodiputados y eurodiputadas del Parlamento Europeo, la importancia de invertir en esta línea transfronteriza que une Pau – Canfranc – Zaragoza. Junto a la delegación de Aragón y Nueva Aquitania, los eurodiputados Inés Ayala y Eric Andrieu han ejercido como anfitriones.
El Presidente de Aragón, Javier Lambán, ha señalado la importancia del proyecto de reapertura y ha destacado la acción conjunta entre los dos gobiernos para lograr este objetivo. Se trata de la primera vez que se lleva a cabo una acción conjunta entre Nueva Aquitania, Aragón y agentes sociales y empresariales para reivindicar en Europa este proyecto. La línea de trabajo será la misma a la hora de elaborar el dossier técnico con el que se quiere optar a las ayudas europeas para la financiación del 50% de la redacción del proyecto de ejecución de obras.
Lambán ha señalado que el día de hoy es un «día histórico para Aragón”. Ha asegurado, tras la reunión, que el proyecto ha causado «una excelente impresión entre todos aquellos que en un momento dado tienen que decidir sobre el proyecto y para la financiación del mismo”. El presidente ha recordado que se trata de «un viejo sueño de la sociedad aragonesa y que ahora se está cerca de que este sueño se haga realidad”.
Para el presidente esta línea internacional está en la base para fomentar las relaciones económicas y culturales a ambos lados de la frontera. La reapertura de la línea ferroviaria supondrá una revitalización del Pirineo y, para Aragón, es «una pieza fundamental para el desarrollo económico a través del impulso de la logística”. Aragón se encuentra en una situación privilegiada para conectar con Europa y situarse en el eje del Mediterráneo y Cantábrico, conectar los puertos de Valencia y Bilbao con Zaragoza y Francia. Una infraestructura que sirve para unir los grandes ejes de alta velocidad.
Tanto Lambán como el presidente de Nueva Aquitania, Alain Rousset, han hecho hincapié ante la Comisión Europea en la singularidad de que esta vía ya ha estado en uso, es decir, que la infraestructura se podría recuperar, el trazado está hecho y es un proyecto que simplemente requiere modernizar lo existente. Una situación que convierte a este eje ferroviario en una infraestructura que no supondrá impacto medioambiental y cuyo coste de ejecución será mucho menor que otro tipo de infraestructuras proyectadas. Además, han advertido también de que los avances técnicos permitirían una línea moderna con los que se superarían los desniveles que impone el Pirineo.
Para el presidente Rousset, la reapertura de la línea internacional podría ser una realidad en un plazo de cinco años si la Unión Europea se implica. Además, ha señalado que esta infraestructura será la alternativa real al impacto medioambiental del tráfico por carretera, que está aumentando considerablemente entre Francia y España en lo que se refiere a transporte de mercancías.