El PSOE se suma un año más a la conmemoración del 1 de diciembre, Día Mundial del Sida, una fecha impulsada por Naciones Unidas para recordar a las personas fallecidas a causa del SIDA, apoyar a quienes viven con el VIH, combatir el estigma y renovar el compromiso global para poner fin a la epidemia. Este año, ONUSIDA ha elegido como lema “Superar las disrupciones, transformar la respuesta al sida”, una llamada a proteger los avances logrados y garantizar que la situación política internacional no haga retroceder décadas de progresos en salud pública y derechos humanos.
ONUSIDA estima que 40,8 millones de personas viven actualmente con el VIH en el mundo y que, desde el inicio de la epidemia, más de 44 millones han fallecido por causas relacionadas con el sida. Aunque en muchos países se han producido avances relevantes, el mundo afronta en 2025 el mayor retroceso en la financiación internacional para el VIH en décadas. La OCDE proyecta que la asistencia sanitaria externa caerá entre un 30% y un 40% en 2025 respecto a 2023, afectando gravemente a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento en países de ingresos bajos y medianos, tal y como recoge el informe del Día Mundial del Sida de ONUSIDA.
En España, se calcula que alrededor de 150.000 personas viven con VIH y que cada año se notifican más de 3.000 nuevos diagnósticos, con un elevado porcentaje de diagnóstico tardío que sigue representando un reto para la salud pública. La vía sexual continúa siendo la predominante y el aumento de las infecciones de transmisión sexual evidencia la necesidad de reforzar la educación, la prevención y el acceso a herramientas como la profilaxis preexposición (PrEP). El estigma y la discriminación continúan presentes y dificultan el diagnóstico precoz y el acceso a derechos, especialmente entre mujeres, personas jóvenes, migrantes y en el colectivo LGTBI, que continúa enfrentándose a barreras sociales y sanitarias derivadas del estigma.
La evidencia científica es clara: las personas con VIH que están en tratamiento antirretroviral y mantienen una carga viral indetectable no transmiten el virus. Este principio, reconocido internacionalmente como Indetectable = Intransmisible (I=I), es una de las herramientas más poderosas para combatir el estigma, fomentar el diagnóstico precoz y situar la salud y la ciencia en el centro de la respuesta al VIH.
Entre los retos emergentes para la prevención del sida y en relación a la salud sexual, diversos informes señalan la necesidad de abordar de forma integral los contextos de chemsex, aplicando un enfoque basado en evidencia científica, reducción de riesgos y atención especializada. Los y las socialistas nos comprometemos a seguir trabajando en este camino y bajo esas premisas.
España cuenta con un marco normativo avanzado gracias a la Ley Zerolo, que prohíbe expresamente la discriminación por estado serológico, y gracias a la eliminación de las exclusiones médicas que impedían a las personas con VIH acceder a determinados empleos públicos. Asimismo, el impulso a la PrEP, la consolidación del Plan de Prevención y Control del VIH y las ITS 2021–2030 y el desarrollo del Pacto Social por la Igualdad de Trato han permitido modernizar la respuesta frente al VIH desde un enfoque de derechos.
Este año, ONUSIDA alerta de que la respuesta mundial ha entrado en su fase más crítica desde mediados de los años 2000 debido a la crisis de financiación internacional desencadenada este año por la administración de Donald Trump. La organización documenta cierres masivos de servicios comunitarios, interrupciones en la PrEP, retrocesos en la prevención para mujeres jóvenes y niñas, y una profunda afectación de programas clave para poblaciones vulnerables. A comienzos de 2025, la congelación y reducción de parte de la ayuda exterior estadounidense provocó una interrupción abrupta de programas de salud global, incluidos los vinculados a la respuesta frente al VIH, se han documentado cierres de servicios, interrupciones de tratamientos y el riesgo de retrocesos graves en países con alta carga de VIH.
ONUSIDA describe esta situación como una “disrupción masiva” de la respuesta al SIDA en países de ingresos bajos y medianos y advierte de que el incumplimiento de los objetivos globales podría suponer millones de nuevas infecciones y muertes evitables entre 2025 y 2030. La nueva estrategia estadounidense de salud global marca el fin de una etapa de apoyo multilateral estable y obliga a reforzar el liderazgo de otros actores, entre ellos la Unión Europea y España, en la defensa del multilateralismo sanitario.
En España, es fundamental garantizar recursos suficientes en todas las comunidades autónomas para evitar desigualdades en prevención, diagnóstico y atención. La reducción de programas específicos en algunos territorios o la falta de continuidad de iniciativas de salud sexual generan brechas que afectan especialmente a los colectivos con mayor riesgo y dificultan alcanzar los objetivos nacionales e internacionales.
El PSOE reitera su compromiso de alcanzar los objetivos 95-95-95 y poner fin a la transmisión del VIH como problema de salud pública antes de 2030, reforzando especialmente:
- el acceso fácil y rápido a la prueba del VIH;
- la disponibilidad equitativa de la PrEP en todas las comunidades autónomas;
- la atención integral y la prevención de las infecciones de transmisión sexual;
- la defensa de los derechos humanos y la lucha contra el estigma;
- el apoyo a las asociaciones y entidades sociales que trabajan en este ámbito;
- y la cooperación internacional, manteniendo el compromiso de España con el multilateralismo y con la financiación global de la salud.
En este día, recordamos a todas las personas fallecidas a causa del SIDA y expresamos nuestro reconocimiento a quienes viven con el VIH, así como a los y las profesionales sanitarios, personal investigador, activistas y ONG que sostienen día a día la respuesta al VIH en nuestro país y en el mundo.
El PSOE renueva su compromiso con una respuesta basada en la ciencia, en los derechos humanos y en la solidaridad internacional. Superar las disrupciones y transformar la respuesta al SIDA exige voluntad política, inversión sostenida y una defensa firme de la igualdad. España seguirá en ese camino, defendiendo una respuesta basada en la igualdad, la salud pública y los derechos humanos, sin dejar a nadie atrás.