Jorge Azcón ya no está entre nosotros

Azcón se ha dedicado a escaparse de Aragón. Unas veces con coche oficial y otras sin él, pero siempre escurriendo el bulto y buscando alguna excusa para salir fuera del sitio en el que trabaja

Artículo publicado en El Periódico de Aragón, el 20 de julio de 2025
Manuela Berges, secretaria de Organización del PSOE de Aragón

Jorge Azcón ya no está entre nosotros. Hizo un acelerado curso de aragonesismo cuando su partido le obligó a dejar el Ayuntamiento de Zaragoza y presentarse a la presidencia de la comunidad, pactó después con la ultraderecha de Vox y dijo «adiós, muy buenas».

En agosto se cumplen dos años desde que llegó al Pignatelli. Desde entonces, mientras sufrimos un acelerado y continuo deterioro de los servicios públicos, tal y como auguramos todas las personas progresistas que iba a pasar, Azcón se ha dedicado a escaparse de Aragón. Unas veces con coche oficial y otras sin él, pero siempre escurriendo el bulto y buscando alguna excusa para salir fuera del sitio en el que trabaja.

Si te vas a la boda de un colega de partido y de festival mientras vecinos y vecinas de varias localidades de Zaragoza y Teruel están con el agua al cuello y eres incapaz de ponerte al mando, es que algo falla. Si la Aemet anuncia de forma insistente que viene una dana hacia Aragón y prefieres irte a disfrutar del sol y del mar a una isla, es que no eres una persona responsable. Y si encima te excusas con que el avión se retrasó por tormentas en Barcelona, cuando podías haber cogido otro directo el 12 de julio a Zaragoza y estar en casa antes del desayuno, lo que demuestras es que no tienes ningún interés por gobernar.

Gobernar es estar cuando hay que estar, incluso cuando no apetece. Especialmente cuando no apetece.

Los socialistas sabemos bien lo que es dedicarnos al servicio público, los esfuerzos y sacrificios de una tarea que no tiene horarios de oficina ni entiende de fiestas de guardar. Una tarea de la que sentirnos orgullosos ya que representamos a toda la ciudadanía, no solo a aquellos que nos votan. Y eso implica estar cerca, asumir responsabilidades, tomar decisiones y dar la cara, no esconderse tras una sombrilla ni buscar excusas de aeropuerto.

Desde que Azcón se instaló en el Pignatelli, la sanidad pública se ha deteriorado, la educación va de mal en peor, los servicios sociales languidecen y la vivienda se ha convertido en un problema sin respuesta. Lo único que ha crecido es la distancia entre su cargo y su compromiso. Mientras tanto, él se dedica a confrontar con el Gobierno de España, su única política es el antisanchismo y ahora la antialegría. Como si eso tapara la chapuza de gestión. Pero lo más grave no es solo su ausencia física. Es su ausencia política. Porque cuando uno no pisa los pueblos, ni escucha a los alcaldes y alcaldesas, ni se molesta en comprender las necesidades de un territorio tan diverso como Aragón, lo que demuestra es desprecio. Azcón no gobierna Aragón: lo sobrevuela.

Y esa desconexión no es casual. Es una forma de hacer política que consiste en mirar hacia fuera mientras todo se hunde dentro. Mientras los consultorios cierran, los maestros interinos se marchan, los centros de salud se saturan y los ayuntamientos pequeños se las ven y se las desean para sostener los servicios básicos. ¿Y el presidente? En Galicia. O en Menorca. O en su siguiente destino, que seguro que ya está preparando.

Así que, si de verdad le aburre tanto su cargo, si solo espera el viernes para salir corriendo, si siente que presidir Aragón es un castigo o una molestia, lo mejor es que haga las maletas. Pero de verdad. Que se vaya. Y que lo diga claro, sin escudarse en retrasos ni tormentas. Los socialistas estamos dispuestos a tomar el timón. No nos importan las tormentas. Creemos en Aragón y en su gente. Basta ya de victimismos, ruido y excusas baratas. Aragón merece más.

Y como cantaba Jeannette: ¿Por qué te vas? Pues eso, Jorge: vete. Por tu bien y por el de todos.