Lambán plantea un cambio revolucionario en materia climática y energética para reducir los riesgos de los incendios de sexta generación en los próximos años

El presidente de Aragón apela a la colaboración público-privada para limpiar los montes ante incendios

Zaragoza, 23 de febrero de 2023.- El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha planteado un cambio radical de normas, enfoques y prioridades antes de afrontar nuevos dramas medioambientales, económicos y humanos provocados por los grandes incendios forestales de sexta generación, como los que asolaron la Comunidad el pasado verano.

“O empezamos a tomar medidas drásticas, con cambios normativos brutales, cambios culturales muy intensos, o seremos absolutamente ineficaces”, ha aseverado Lambán. Por ello, se ha propuesto ser la primera comunidad autónoma que aborde el reto con claridad, como así lo reconocieron consejeros de otras comunidades autónomas de diversa ideología el pasado mes de enero durante su participación en el foro que abordaba los retos sobre los megaincendios.

Por ello, el presidente aragoné ha enviado una carta a la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, en la que le pide un cambio radical de determinadas normas para dar prioridad a las centrales de biomasa frente a otras energías renovables ante el riesgo de que se produzcan megaincendios.

Lambán ha informado de este escrito en una comparecencia en el pleno de las Cortes de Aragón para desgranar los mecanismos de prevención de emergencias y gestión forestal en Aragón y las conclusiones del foro celebrado en Zaragoza a finales de enero en torno a los grandes incendios forestales, organizado por el Gobierno de Aragón junto a la Fundación Felipe González, al que además del expresidente asistieron representantes de seis comunidades autónomas.

En ese escrito, ha dicho, advierte a Ribera de que hay que cambiar «radicalmente determinadas normas» y las prioridades si se pretende evitar asistir dentro de unos años en verano «a verdaderos dramas» ambientales, económicos y humanos, y en ese sentido, le pide que se dé prioridad a las centrales de biomasa en los futuros concursos de capacidad de acceso a la red eléctrica, por delante incluso de las fotovoltaicas y eólicas.

Para Lambán, es necesario el incremento del volumen de las subastas previstas del régimen económico de energías renovables, dirigiéndolas específicamente a las centrales de biomasa para favorecer su rentabilidad económica, y reconocer los costes reales de explotación de las centrales de biomasa acogidas en el régimen retributivo específico con el fin de evitar que se reduzca el funcionamiento de las que se encuentran acogidas al régimen anterior.Además, y en este caso incumbe a su Gobierno, las centrales de biomasa han de ser consideradas inversiones de interés autonómico y habría que utilizar los instrumentos de la propia comunidad para convocatorias de subastas y la gestión de las masas forestales amplias, para que su gestión sea rentable y por un plazo de tiempo suficientemente largo.

Lambán ha defendido también articular iniciativas público-privadas enfocadas a la conservación de los cauces de los ríos, convirtiendo en público los inundables con independencia de que fueran explotados por sus tradicionales propietarios, y habilitar algún tipo de sistema de limpieza, lo que contribuiría a aliviar el problema de las avenidas.

Para el presidente de Aragón, todo este tipo de cuestiones son las que deben configurar una estrategia de prevención de los incendios forestales, ya que por muy buenos que sean los operativos «es imposible que con medios públicos se pueda limpiar el bosque en invierno», y por tanto es necesario recurrir a la colaboración privada.

El presidente ha advertido de que existe ya el riesgo de que todo el Pirineo, de este a oeste, pueda arder en un megaincendio incontrolable, y aún con más probabilidad el Sistema Ibérico, de que la causa de los fuegos no es solo el cambio climático, que actúa como catalizar, sino la ingente acumulación de biomasa como consecuencia de la pérdida de las actividades tradicionales del medio rural, de las limitaciones y prohibiciones derivadas de los programas de conservación y de la «aversión generalizada» al aprovechamiento productivo del monte.

Además, ha incidido en que es «ingenuo» pensar que la eliminación de biomasa se puede hacerse exclusivamente con recursos públicos, y ha argumentado, al respecto, que su Gobierno ha triplicado en ocho años el presupuesto forestal y eso sólo ha permitido pasar de actuar sobre poco más de 4.000 hectáreas, una extensión «insignificante» sobre una superficie forestal que supera los dos millones de hectáreas en la Comunidad.

Aragón, ha defendido Lambán, sufrió el verano pasado incendios «atroces», como Castilla y León, Navarra o la Comunidad Valenciana, necesita una estrategia de prevención y extinción a la altura de los nuevos desafíos y está «a la vanguardia en la búsqueda de soluciones drásticas eficaces» para un problema que afecta a todo el país, que cuenta con uno de los mejores sistemas del mundo en política forestal, pero eso un buen punto de partida que no es suficiente y si no se toman las decisiones adecuadas, los desastres ahora excepcionales se convertirán en habituales e irremediables.

Y las soluciones, ha enfatizado, no cabe buscarlas en el «romanticismo rural que apuesta por la vuelta al pasado al que en realidad nadie quiere volver» ni en la acumulación de más medios de extinción, sino principalmente impulsando la selvicultura productiva en el marco de la colaboración público-privada para extraer de manera efectiva la biomasa con la que obtener materia prima para diversos usos, incluida la generación de energía, y podría equivaler al 25 % de las importaciones de petróleo que realiza España.