Felipe González y Javier Lambán abren un foro de debate nacional sobre el desafío de los grandes incendios forestales y su impacto en el territorio

Ordenar el territorio, conocer el paisaje y respetar el paisanaje, claves para prevenir los grandes incendios forestales

Zaragoza, 25 de enero de 2023.- Hemos pasado de vivir del bosque a defendernos de él. Es un cambio serio y ahora nos encontramos con un exceso de sabiduría banal que pretende hacer desde los despachos lo que los paisanos vienen haciendo durante siglos. Lo que tenemos, lo hemos heredado”.

“Hace tiempo que los especialistas advertían que cuanto más éxito tenían extinguiendo incendios, más temían que al cabo de pocos años revirtiera en su contra, incrementando la dimensión del fracaso”.

“Con un solo 2% del total de los incendios no contralados se afecta al 98% de la superficie quemada. Es una lucha, por tanto, bastante desigual”

“Yo convencí al presidente Adolfo Suárez de la protección del Parque Nacional de Doñana y tanto yo como Miguel Delibes, poco sospechoso de no ser un gran ecologista y científico, ambos hemos reconocido que hemos aprendido mucho de los guardas de Doñana”.

Tras estas y otras reflexiones y experiencias compartidas, el ex presidente Felipe González, ha demostrado su conocimiento del fenómeno mundial de los incendios. Lo ha hecho en la apertura del foro de debate nacional sobre el desafío de los grandes incendios forestales y su impacto en el territorio organizado por el Gobierno de Aragón en colaboración con la Fundación Felipe González.

Y ha compartido con los asistentes al mismo cuáles son sus aprendizajes y conclusiones. A su juicio, la clave está en la prevención, en la ordenación del territorio conociendo el paisaje y respetando al paisanaje, sin tomar decisiones desde los despachos sin tener en cuenta a los que viven en y del medio. Aproximarse a la última milla de las políticas es aproximarse a la gente, a los ciudadanos y a los efectos que se producen sobre ellos. «A veces, tomamos decisiones en algunos ámbitos, lejos del territorio y los resultados son penosos por contradictorios”, ha lamentado.

En este sentido, Felipe González ha reparado incluso sobre la sobreprotección de los montes, como él defendió hace años, poniéndose en su piel y pensando: “no me protejas tanto, déjame como estoy o, si me proteges, hazlo bien”. Con esta ironía se ha referido a la necesidad, tanto de disponer de medios materiales para la extinción de incendios (para la que la Unión Europea ya ha decidido incrementar recursos), como en la prevención y ha reparado en que entre el 52 y 54% de la masa forestal degrada no es noble, por lo que bien puede actuarse sobre ello. Y si no existen recursos públicos suficientes para acometer tan costosa tarea, aboga por recurrir a la colaboración público-privada para convertir en energía renovable el excedente de combustible del monte, equivalente al 20% de nuestro consumo petrolero actual.

Felipe González ha invitado a tomar decisiones lejos de los “ecologistas de asfalto” porque “a todos nos gustaría vivir en un gran parque natural, con todos los servicios y encontrando a un primo que nos los financie. Pero hagamos políticas de verdad y no no nos creamos que somos más sabios que los que viven en el medio”.

De la misma manera que ex presidente González restaba efectividad a las políticas de salón, el Presidente de Aragón, Javier Lambán, sumaba sus reflexiones al debate paralelo sobre la despoblación, también teñida de opiniones “erróneas» y de «disparates de los nietos de los que se marcharon”, en referencia a lo que denomina “romanticismo rural” que solo añora un pasado que no volverá, pero no aborda las soluciones reales que requiere la situación actual, y que con determinados planteamientos “como mucho da para un romance octosílavo”. La gente ya no va a recoger leña para calentarse. No hay cabras ni ovejas que pasten y limpien los montes, pero sí puede haber empresas de biomasa que hagan ese trabajo y además genere puestos de trabajo. A su juicio “hay que coger el toro por los cuernos y llevar a un debate nacional el reto demográfico porque es un asunto de país”.

Lambán ha recordado que desde 2015, el Gobierno de Aragón ha triplicado los recursos destinados a políticas forestales y eso ha logrado pasar de limpiar en invierno 2.000 hectáreas a 4.000. “Podría parecer un gran logro si tuviéramos 6.000. Teniendo en cuenta que tenemos dos millones de hectáreas de bosque que limpiar, el efecto es ínfimo”, ha ironizado. Por ello, ha insistido en que el esfuerzo y la buena gestión del Departamento se vería reforzada con la colaboración público-privada, con empresas de biomasa y de renovables que ya están instaladas en el territorio “y para eso hace falta voluntad y compromiso político en las instituciones, que hasta ahora no hemos demostrado”, ha admitido.

Ambos han abierto la jornada que se desarrolla los días 25 y 26 en la Sala de la Corona de Aragón, dentro de la sede del Gobierno de Aragón. Tras su intervención, tienen lugar varias mesas de debate y reflexión en varios aspectos, pues no se trata solo de la extinción de incendios, sino también de la protección civil, de la prevención y los usos de los bosques, de las tierras y el clima. Expertos debaten sobre la era de los incendios que no se pueden apagar. Lo que el pasado verano fue una anomalía, en 2035 podría ser la norma si el enfoque no cambia y se insiste en políticas públicas encaminadas a la prevención. Los grandes incendios forestales son uno de los problemas más graves de los últimos años y tienen que ver con la gestión de los montes, la despoblación y el cambio de los sistemas de vida en el medio rural. Pero también son una oportunidad si se enfoca bien el problema.

Según Lambán,se ha alumbrado esta colaboración entre la Fundación Felipe González y el Gobierno de Aragón para trasladar el debate al resto del país, para abordarlo entre todas las comunidades autónomas, cuya coordinación debe liderar el Gobierno de España. Esta iniciativa «pretende poner una pica en Flandes para saber cómo enfocar el problema y no equivocarnos por omisión o inacción y no poner demasiados huevos en una cesta y demasiados pocos en otra, en cuanto a inversiones y operativos se refiere».

En definitiva, en la primera sesión se ha concluido que un gran desafío como los grandes incendios forestales que volverán, que lo mismo afecta a zonas protegidas que las que no lo son, que se producen en este país y en otros como Canadá, Siberia o Bolivia porque están relacionado con el cambio climático, pero también con nuestro modo de vida. Para abordar tantas aristas no sirve ni ecologismo de postal ni romanticismo rural. Sí, la ordenación del territorio y las políticas pegadas a la realidad y apostar por la prevención y la colaboración público-privada, así como el aprovechamiento de las energías renovables como factor de productividad y competitividad como meta para hallar el equilibrio.