Manifiesto con motivo del 90º aniversario de la II República española

Al cumplirse 90 años de aquel 14 de abril de 1931, desde el PSOE recordamos el cambio trascendental que supuso la II República hacia una sociedad más democrática más libre, más justa y más solidaria

Madrid, 14 de abril de 2021.- Hoy se cumplen 90 años del advenimiento de la Segunda República Española. El 14 de abril de 1931 se produjo un cambio trascendental de régimen político en España y por primera vez desde la instauración del liberalismo se hizo de manera pacífica, sólo acudiendo a votar en unas elecciones municipales. Fue un cambio bien acogido por la mayoría de los españoles y españolas. Una explosión de alegría, fruto de la percepción de un pueblo que, por primera vez en su historia, tenía conciencia de haber conquistado pacíficamente su libertad y la democracia.

La República, sustentada por la alianza de republicanos y socialistas, intentó dar respuesta a los principales problemas que habían lastrado y retrasado la evolución de nuestro país, presentándose como una fórmula de convivencia entre los españoles dentro de la construcción de un sistema democrático, pluralista, participativo e integral. El nuevo régimen democrático confió en que sería posible levantar de nueva planta una sociedad democrática más libre, más justa, más solidaria, promulgando una legislación favorable a los intereses de los trabajadores, afrontando una amplia labor de laicización y secularización del Estado, otorgando el derecho de voto a las mujeres y extendiendo a los más desfavorecidos los beneficios de la cultura y la enseñanza.

El impulso de los valores democráticos y las profundas reformas estructurales que se emprendieron durante el primer bienio de 1931-1933 supusieron un gran esfuerzo de modernización que equiparaban a España con los países democráticos europeos más avanzados de nuestro entorno en materia civil, en derecho penal, en modernización del Ejército, en materia de derecho del trabajo, permitiendo la negociación colectiva y la resolución de los conflictos laborales mediante el arbitraje entre Administración, patronal y sindicatos, o en las reformas que posibilitaron, por primera vez en la historia, el acceso a la cultura y a la educación de amplios sectores ciudadanos hasta entonces tradicionalmente olvidados por los poderes públicos.

Toda aquella política reformista quedó abruptamente interrumpida por el golpe de Estado de julio de 1936, perpetrado por Franco y por una parte de la derecha española, que desencadenó una cruenta Guerra Civil y terminó en la feroz dictadura franquista que reprimió sin piedad a los demócratas y condujo al exilio a miles y miles de compatriotas que se vieron inmersos en un nuevo combate contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Sus luchas en los campos de batalla europeos y también su contribución a la victoria contra el fascismo y el nazismo está inscrita en la historia y gracias a ellos y a ellas formamos parte de la memoria democrática europea.

La experiencia democrática de los años treinta y todo aquel impulso democratizador de la Segunda República, con sus valores y sus virtudes, se mantuvo en la memoria de los españoles y españolas del exilio exterior e interior y, tras la muerte del dictador, quedó plasmado en nuestra Constitución de 1978 que nos ha dado los mejores años de avance, progreso y modernización de nuestra historia contemporánea.

Al cumplirse 90 años de aquel 14 de abril de 1931, desde el PSOE recordamos y rendimos homenaje a todos los hombres y mujeres socialistas y a todas las personas antifascistas que impulsaron aquella democracia, sufrieron por ello la represión franquista y hasta perdieron su propia vida por defender la libertad. Con todos y todas ellas tenemos un deber de memoria.

Pero hoy, cuando gozamos de una democracia plena, hemos de estar alerta ante el resurgimiento en España y en el mundo de movimientos totalitarios y neofascistas que amenazan los avances logrados en la convivencia de nuestras sociedades democráticas. Desde el PSOE renovamos nuestro compromiso en términos de verdad, justicia y reparación para que los hechos más dramáticos de nuestro pasado no vuelvan de ningún modo a repetirse, un compromiso ético del “nunca más” para evitar el retorno a tiempos oscuros de autoritarismo y fascismo.

 

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