Lambán destaca el peso importante de la economía social en el nuevo modelo productivo que defiende para Aragón

El presidente de Aragón recuerda que el Ejecutivo trabaja en la redacción de una ley de emprendedores, autónomos y economía social, que se tiene intención de presentar en el primer trimestre de este año y para la que se contará con la participación de todos estos sectores.

Zaragoza, 19 de febrero de 2016.- El presidente de Aragón Aragón, Javier Lambán, ha insistido hoy en que la economía social tendrá un peso importante en la definición del nuevo modelo productivo que defiende para la comunidad, que ha de conjugar la eficiencia y la equidad para contribuir a la vertebración del territorio.

 

Al respecto, ha recordado que el Gobierno de Aragón trabaja en la redacción de una ley de emprendedores, autónomos y economía social, que se tiene intención de presentar en el primer trimestre de este año y para la que se contará con la participación de todos estos sectores.

 

Así ha respondido Lambán en la sesión de control al gobierno que celebran hoy las Cortes de Aragón, una pregunta de la diputada de IU sobre el impulso a la economía social y solidaria en Aragón y a otra del PP, relativa a las medidas para favorecer el crecimiento económico.

El cambio del modelo productivo, ha reconocido el presidente, excede de las competencias de las comunidades autónomas, pero ha ratificado su compromiso de que, dentro de su margen de maniobra, las acciones del gobierno tengan en cuenta este tipo de economía.

Y ha comprometido los esfuerzos para aprobar la ley, para incluir cláusulas sociales en la contratación pública y la implicación del Inaem y del IAF en el apoyo a proyectos de la economía social.

Este tipo de empresas suponen el 4,5 por ciento del PIB aragonés y dan trabajo a 20.000 personas, además de otras 4.000 involucradas en cooperativas, sociedades laborales y centros especiales de empleo.

Por otro lado, el presidente de Aragón ha insistido en que sus políticas para fomentar la economía pasan por mejorar la educación y la formación profesional, potenciar el capital tecnológico y la transferencia de conocimientos desde la universidad, solucionar el problema del pequeño tamaño de las empresas, que dificulta su internacionalización, y apoya sectores estratégicos como la logística, la agroalimentación o las energías renovables.