Zaragoza, 15 de diciembre de 2015.- El Presidente de Aragón, Javier Lambán ha lamentado que en estos tiempos de «austeridad mal entendida” del Gobierno central, en que las administraciones locales han sido las más «leales” y las que más han contenido el gasto sin generar déficit, llegando incluso a arrojar cifras positivas en sus liquidaciones, asistan a la «paradoja y contradicción de impedirles invertir en un desatino por imperativo legal del Ministerio de Hacienda en un momento en que la economía exige estímulos”. De esta situación se hará eco ante el próximo Gobierno de España, además de los otros problemas de la despoblación y falta de oportunidades.
Según ha añadido, estas administraciones son una atalaya «privilegiada” para observar lo que ocurre en el territorio y palpar las necesidades.
Quizá por ello, el impuesto medioambiental que el Gobierno de Aragón ha previsto para aplicar a las estaciones de esquí, pueda ser revisado para impedir «efectos insoportables”, en especial para las pistas de Astún y Candanchú, si bien este trámite debe realizarse en las Cortes de Aragón.
Lambán se ha pronunciado así tras la reunión mantenida con el presidente de la Diputación de Huesca, Miguel Gracia. Ambos han abordado los principales problemas que afronta la provincia de Huesca que en estos momentos pasan por la creciente despoblación y la falta de oportunidades en el medio rural, dada la escasez de infraestructuras necesarias como carreteras que faciliten el acceso a destinos turísticos de nieve y montaña, u otras como el cable o la fibra óptica, para asentar población y empleo y poder mantener el equilibrio entre las ciudades y los pueblos. No obstante, la situación financiera de la institución provincial oscense es privilegiada por contar con un superávit de 30 millones de euros.