Un gobierno sin cobertura

El Ejecutivo de Azcón retumba frente a todo, pero no suena a nada, se mueve en un barro que le inmoviliza en la gestión que le compete

Artículo publicado en El Periódico de Aragón, el 1 de junio de 2025
Fernando Sabés, portavoz socialista en las Cortes de Aragón

La utilidad de los gobiernos se demuestra por su eficacia para la ciudadanía. El problema surge cuando un responsable político antepone la rentabilidad para su partido sobre la mejora de la sociedad que gestiona. Esa es la consigna que sigue a rajatabla el señor Azcón, como fruto del reguero de pólvora que ha prendido la derecha española. Los parlamentos son foros de debate y discusión en los que nos acaloramos con pasión mientras acordamos con ilusión. Ahora, si la estridencia se impulsa y dirige desde el Ejecutivo, el diálogo común se resiente y la furia se impone al consenso.

El Partido Popular ha convertido su legítimo objetivo de llegar al poder en una obsesión irracional. Comprendemos la frustración de los conservadores tras conocer que su máximo dirigente no fue presidente porque no quiso. No sabemos si ahora quiere más, pero lo que tiene es mucha más prisa. Le persiguen la sombra de su fracaso y la amenaza de sus acompañantes en Génova. Por eso adelanta el cónclave de los populares. Para intentar que no le adelanten a él. Alguno de sus antecesores, como el señor Casado, ya están en la chatarrería conservadora. Pero es muy difícil llevar a un punto limpio al señor Feijóo, tras ver sus fotos navegando con narcotraficantes.

El Ejecutivo aragonés retumba frente a todo, pero no suena a nada. En el Pignatelli sólo están interesados en el ruido contra el Gobierno de España. El equipo de Azcón se mueve en un barro que le tiene inmovilizado como protagonista de la gestión que le compete. Buena prueba de ello es la situación a la que está llevando a las Cortes de Aragón. Tras la ruptura del Gobierno PP-Vox, el combate entre los conservadores de la derecha extrema y de la extrema derecha se ha cobrado la víctima del presupuesto para este año. Además, han convertido en rehén a una población aragonesa que sufre la inacción y la descoordinación que inunda los despachos de las consejerías del Gobierno de Aragón. Pero lo más grave es el escapismo de un presidente al que le cuesta comparecer ante las y los representantes del pueblo aragonés.

En las últimas semanas, el grupo socialista ha pedido al presidente que comparezca en La Aljafería para explicar sus contradictorias decisiones tras el apagón de abril. También hemos demandado su presencia para que dé cuentas sobre la nefasta gestión que ha llevado a los colegios de Aragón frutas de Egipto y Sudáfrica, de mala calidad y ajenas a una proximidad que no cuida ni atiende al campo aragonés. Finalmente, ha acudido para debatir la descoordinación que, bajo su responsabilidad, se percibe en la ausencia de iniciativa de los miembros de su gobierno. Curiosamente, el señor Azcón había solicitado intervenir ante el pleno, con carácter preventivo, para hablar de la «próxima» Conferencia de Presidentes que se celebrará el 6 de junio. Quería caldear esa cita de forma precognitiva ya que, como el resto de dirigentes populares, sabe con antelación cómo va a terminar ese foro. Seguro que acierta con una profecía autocumplida que se parece mucho a la consigna que ha recibido desde Génova. Un despropósito.

La conclusión es que el Gobierno de Aragón muestra una permanente descoordinación y falta de liderazgo, una absoluta irresponsabilidad en la gestión, y un grave desprecio al parlamento. La pretensión de ocultar estos defectos con gestos publicitarios de humo pagado con el dinero de todos resulta inútil. El señor Azcón se está aislando en su propio Ventorro de gestión. La falta de cobertura nos deja sin señales de su gobierno. Quizás se haya quedado también sin batería y por eso quiere evitar el diálogo y el control parlamentario.