Caldera advierte en Zaragoza que la reforma laboral del PP está hecha para despedir empleados y bajar salarios

El vicepresidente de la Fundación Ideas afirma que los desempleados llegarán en Aragón a 134.000 a finales de 2012, de ellos 6.000 más de los previstos derivados de la reforma laboral

«La reforma laboral está hecha para despedir empleados y para bajar salarios». Con esta frase ha resumido Jesús Caldera, vicepresidente de la Fundación Ideas y Secretario de Ideas y Programas de la Ejecutiva Federal, el resumen del informe realizado sobre «La reforma laboral y crisis: efectos sobre la economía de Aragón». Caldera ha mantenido hoy una reunión de trabajo en la sede del PSOE aragonés en Zaragoza para analizar los efectos de la reforma laboral en la Comunidad Autónoma.

Caldera, que ha sido presentado por Eduardo Bandrés, secretario de Economía y Empleo de la Ejecutiva Regional del PSOE aragonés, ha afirmado en rueda de prensa que los efectos de la reforma laboral en Aragón supondrá una pérdida adicional de 6.000 puestos de trabajo en 2012, que se sumarían a los 18.000 empleos perdidos que prevé el Gobierno a consecuencia de la recesión, con lo que a finales de 2012 alcanzaría las 134.000 desempleados en la Comunidad Autónoma. Según las estimaciones del informe realizado el desempleo en Aragón podría llegar a aumentar hasta un 33 por 100 sobre el escenario del Gobierno por el efecto de la reforma laboral.

Caldera ha señalado la reforma laboral perjudica seriamente la recuperación de Aragón porque reduce los salarios de los trabajadores y ello implica una menor renta, facilita el despido y no crea empleo. «La reforma laboral es injusta y no es oportuna», indica.

El vicepresidente de la Fundación Ideas ha indicado que la reforma laboral agravará la crisis en Aragón y llevará a la economía hacia una espiral de menos crecimiento, más desempleo y más déficit.

Caldera ha afirmado que la caída de los salarios está provocando una caída de la renta disponible de las familias, lo que se traducirá en una contracción del consumo privado y consecuentemente en una caída del PIB y por tanto en un menor crecimiento.

Caldera ha manifestado que esta reforma también facilita la extinción de la relación laboral por causas económicas y abarata el despido. Además, ha indicado que los efectos negativos derivados de la reforma laboral también se manifestarán en las cuentas públicas en la caída de la recaudación de los ingresos tributarios asociados al empeoramiento de los ingresos como de la capacidad de gasto de las familias. Igualmente, ha afirmado que el incremento del número de perceptores de prestaciones por desempleado como resultado del deterioro de la situación del mercado de trabajo contribuirá a más déficit público y ajustes adicionales.

Caldera ha alertado que los EREs de las empresas «están aumentando más que en el peor periodo de crisis, sigue aumentando los despidos y simultáneamente se reducen los salarios».