El portavoz socialista en la Comisión de Obras Públicas, José Ramón Ibáñez, ha lamentado el caos creado por el Gobierno de Aragón y el Ministerio con el convenio de RENFE y ha pedido al consejero Alarcón que en la reunión de la próxima semana sirva para acabar con la tomadura de pelo por ambas administraciones a los usuarios desde finales de junio. Ibáñez ha solicitado igualmente a la DGA que clarifique en qué situación está el acuerdo anunciado después de que en Madrid hayan señalado que no existe tal acuerdo firmado.
El diputado socialista se ha mostrado especialmente crítico por «la nula influencia del Gobierno de Aragón en Madrid porque no sólo no cumplen los servicios que el consejero anuncia públicamente sino que destinan a Aragón los peores trenes”. El parlamentario lamenta los perjuicios a los usuarios del tren de Teruel, Zaragoza y Huesca.
Ibáñez ha afirmado que «después de conocer que el convenio está en el aire –o no existe tal como se ha explicado en el Congreso – el Gobierno de Aragón debe preocuparse por reponer todos los servicios que había antes, en el mes de junio, y firmar un acuerdo a tres bandas con RENFE y ADIF, tal como se comprometió el consejero Alarcón en su primera comparecencia en las Cortes de Aragón tras ser nombrado”.
El parlamentario socialista ha señalado que «el Gobierno de Aragón debe preocuparse más para que el dinero que invierte en el convenio futuro vaya a parar a mejorar las líneas, ya que existen muchas deficiencias y para que los trenes sean de mejor calidad, ya que cada día vamos a peor”. Ibáñez ha lamentado que «quizá el consejero ha ido demasiado deprisa y nos ha vendido como firmado y en marcha un convenio que no estaba siquiera firmado ni tenía el visto bueno de RENFE”.
El diputado socialista ha indicado que «en todo el proceso de la firma del convenio ha habido una falta total de trasparencia que el Gobierno de Aragón y el señor Alarcón deberían clarificar a los ciudadanos y usuarios del tren en qué situación estamos y qué le va a plantear en la reunión de la próxima semana entre el presidente de Renfe y el propio consejero”.